jueves, 23 de junio de 2016

Entre Columnas



Empresas Fantasmas.
Martín Quitano Martínez


Necesitamos una nación donde la corrupción no sea una forma consentida de gobernar.
Javier Diez Canseco.

La información que brinda el Titular del Sistema Administración Tributaria (SAT), Aristóteles Nuñez, al medio Animal Político es contundente; de la investigación que se realiza a las empresas mencionadas como fantasmas por ese medio de comunicación resulta que efectivamente 25 no existen, lo que hace presumir que sus operaciones son falsas.


Datos concluyentes que respaldan la investigación realizada por ese medio, lo que desmorona la defensa que entre temblorosa y altanera quisieron hacer los funcionarios veracruzanos de la Secretaría de Finanzas y la Contraloría General en entrevista televisada con el periodista Ciro Gómez Leyva.

El argumento de que se trataba de un montaje de descalificaciones producto de la competencia electoral y que por tanto eran mentiras, queda en entredicho ante los resultados de la investigación iniciada por el SAT al conocer el reportaje del medio informativo, dando seguimiento administrativo y jurídico de índole fiscal a las irregularidades y delitos en que hayan incurrido las personas físicas y morales firmantes de los actos y empresas fantasmas.

Este es solo un botón que muestra la trágica realidad de corrupción, simulación e impunidad en que hemos tenido que vivir los veracruzanos, soportando las bravatas y los gritos destemplados del ejecutivo, ahora enfrentado a la denostación pública, protegido por el gabinete de funcionarios que ante los hechos aparecen como cómplices de un saqueo de recursos públicos sin precedentes, de la profundización del deterioro institucional y peor aún, de la cancelación de oportunidades para millones de veracruzanos.

El reconocimiento público nacional de esos grandes pesares veracruzanos debiera avergonzar a la clase política en el poder y principalmente a quien encabeza este gobierno, que viven en una burbuja de cinismo y soberbia, en una realidad distinta de la que viven la mayoría de los habitantes del estado, apoyándose tal vez en la confianza de ser un leal y destacado soldado de un sistema que le brindará protección y salvarlo, lo que pareciera, por elemental cordura del propio sistema, como imposible de cumplirle.

Bien dice Edgardo Buscaglia que para enfrentar las condiciones de oprobiosa corrupción e impunidad “…el sistema político debe purgarse con programas anticorrupción que deriven en detenciones, porque no habrá un estado fuerte hasta que no se sentencie a políticos y empresarios por corrupción o conflicto de interés…” Veracruz se encuentra justo en ese momento histórico, donde se pueden concretar tales afirmaciones e iniciar una nueva etapa.

Los agravios que suman doce años de arbitrariedades no pueden ser pasados de largo, la aplicación de las sanciones que correspondan deben aplicarse como la consecuencia de las trapacerías realizadas, de los daños causados, de las esperanzas anuladas; llevar a todos los involucrados en tales hechos para ser juzgados no puede ser visto como acto de venganza sino como ejercicio obligatorio de apego a la legalidad y de aplicación de procedimientos que, existiendo, no pueden ni deben soslayarse.

En resumen, los datos que ahora ofrece el SAT, son elementos que viniendo de otra autoridad refuerzan y justifican las presunciones y creencias de la sociedad veracruzana ante los resultados y comportamientos de los representantes gubernamentales, los que se paseaban, sonrientes y desvergonzados del brazo de sus nuevas y espectaculares fortunas.

Después de tantos agravios, nos merecemos que por el bien de todos, de las instituciones y de la democracia, se limpie la casa aplicando estrictamente la ley; no más, pero tampoco menos.

DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA
Investigación y diálogo, urgencias por Oaxaca.    


        

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